Monday, July 31, 2006

Septiembre (Blues)


Dame de beber
Vengo herido, medio muerto
De un desierto parecido
Al desierto de tu olvido

Dame de beber
Lo dijimos: “vivir duele”
Y son crueles los caminos
que te tienen por destino

dame de beber

vengo herido de esa muerte
que es todo el tiempo perdido
sin haberte conocido

dame de beber
traigo rosas amarillas
y cosquillas belicosas
de esta orilla de las cosas

me verás dormir
dormido en tu pesebre
cobíjame en tu fiebre
que hace mucho frío aquí
que no quiero oír
que va a llegar septiembre
antes que el sol disuelva
la marea que te trajo a mí
déjame que vea
aunque sea
un instante
tu pupila radiante,
luna rea
da tu luz marfil
dame de vivir

me veras dormir...
Gabriel Torres
Agosto 2000

Sunday, July 30, 2006

De contrabando (Canción)




No te detengas si te digo que me voy,
sabés que “siempre estoy llegando”.
No es que no tenga miedo de no ser quién soy,
Pero, ya ves, de vez en cuando
Salgo a buscarme en mi desierto de hombre solo,
Vuelvo a extraviarme entre el silencio en que me podo.
Como una luna que, en su vuelo circular, se mira el altamar
y olvida todo.

No te sorprendas si te dicen que caí.
Sabés que siempre estoy subiendo
con las ofrendas que llegué a salvar de mí,
de contrabando en el cuaderno
donde te cuento que te encuentro en la violenta
voz de las cosas y en los vientos que me cuentan
del dulce mar marrón desde el que me mirás
del sol de lo que das, tras la tormenta

Porque la vida, la vida, vida, es esta cárcel transparente,
Pura partida, terca corrida hasta la vereda de enfrente.
La vida, vida, esta escondida de ir buscando que alguien cuente
es la estampida que me convidará a buscarte y a perderte

Por eso, vida, si una vuelta no me ves,
si se hace tarde y no regreso,
si la escondida fuera eterna alguna vez,
si yo no vuelvo por tu beso.
Nada de rezos, que eso es cosa de los hombres.
Sólo se trata de seguir, más no te asombres
si en el cuaderno apareciera otro renglón,
tal vez otra canción que ahora se esconde
donde te cuento que te encuentro sin querer,
tal vez sólo un papel, donde te nombre.

Porque la vida, la vida, vida, es esta fuga permanente,
La bienvenida a los suicidas que se olvidan de los puentes
La vida, vida, esta escondida de ir soñando que vos cuentes
es la estampida que me convidará a buscarte y a perderte

Gabriel Torres
Plaza Roberto Arlt, 1997

Friday, July 28, 2006

Una Carta

Soy un sentimental incurable. Eso.
Es decir: nunca dejé de regar ciertas macetas inconducentes. Acarreo brotes que inoportunamente brotan y, en lugar de podarlos como debería hacer el hombre de bien que siempre supimos que yo nunca sería, me hago el boludo y los riego y, cuando parece que los pateo es que les estoy buscando el sol que no les daba.Y heme aquí, metafóricamente jardinero, portando inconducentes plantitas llamadas con tu nombre, plantitas como un tabaco equivocado que uno fuma y se revira y en vez de acabarse, crece.

Thursday, July 27, 2006

Los espejos y el viento (Canción)




Hoy van a tomar una café.
El va a pasar a buscarla a las once.
Piensa estacionar en la Shell
De Mitre y 14.
Le lleva un cassette.

En estos diez años se cruzaron en un bar y en un cumpleaños
“Somos dos extraños”, coinciden, a lo lejos, mirándose, empañados, al espejo

Ella, que estudió en La Merced,
guarda del tipo dos buenos recuerdos.
Sabe que se quiere poner
el vestido negro que luce tan bien.

Ella viene de un invierno largo,
y sin embargo, tiene tierno el corazón
y el viento dulzón
que llega del río
dice que, tal vez, por hoy no haga frío.

El se afeita y el botiquín
carga la marca de mil cigarrillos.
Se cuelga con “el San Martín”,
se arregla el flequillo,
se ve de perfil.

El ensaya en el espejo
La sonrisa que por lejos
Nunca le saldrá
Busca un ademán, putea al resfrío
Y siente el viento caliente del río

Hoy van a tomar un café,
cortos de fe pero inquietos, con ganas.
No saben a cuento de qué,
no esperan macanas si es sólo un café.


El se hartó de los empates
y ella sueña que alguien le rescate el corazón,
y el viento dulzón
que llega del río
dice que, tal vez, ya no vuelva el frío.


Gabriel Torres
Quilmes, 2000

Wednesday, July 26, 2006

dichos

cuando te conocí/mi corazón tenía más hambre que piojo de peluca/
los piojos de peluca son así/
capaces de morirse de hambre en la mitad de la belleza que no les da de comer/
pero ellos/embellecidos por tanta belleza/

se empiezan a sentir otro animal/un jilguerito/tal vez/
que vuela y canta alrededor del día/
un canario más amarillo que el sol/más ardiente/
un ruiseñor más hondo que la noche en que te conocí

y conocí los dos trabajos del pajarito atrapado/
que son desatarse y atarse/
herir la vida con amor y padecer la herida/
estar purísimo de amor callado y hacer que su silencio le reviente los tímpanos al mundo/

yerbas de amor cubren al jilguerito/
pero eso no quiere decir nada/
no quiere decir que el canario comerá/
que el ruiseñor no va a morirse de hambre/

estoy hablando de cuando vi tu alma/
y la alegría entró en mi como un desconocido/
y mi alma agradecida tuvo extraños primores/
y te amé duplicadamente/te ame por vos y por mí/

para este fin de amor fuimos nacidos/
para esta desnudez/
nuestro amor es más raro que un elefante francés/
una vez pasó un elefante frances por el barrio/

le sonreía a todo el mundo y decia "bonyur"/"bonyur"/
pero ninguno le creía
dónde se vio un elefante frances sonreír a todo el mundo/
solamente los chicos se animaban a tocarlo/

le tiraban de la cola para volverlo azul/
a cada tirón el elefante le salía un pajarito/
un canario o ruiseñor que se ponia a hablar de tu candor/
un jilguerito muerto de hambre con los ojos llenos de tintay de papel/

a mí me gusta la palabra necesidad en italiano/
necesidad en italiano se dice "bi/sogno"/
o se te bi/sueño/mujer que necesito
dos veces/y otras más/

este amor es mas difícil que cagar en un frasquito/
te amo con todas mis fuerzas sin comprender la verdad/
voy de la furia a la dulzura de la dulzura a la pena/
con cataratas en el ojo del alma/

Juan Gelman
Roma, 1980-82

Tuesday, July 25, 2006

De la Aslán (Huayno-song)




Fue en una cantina al pie del mar,
como en una de Sabina,
que la diva se descalza y, falsa,
empieza a ronronear
un tanguito y nos cautiva.

Supe que volvía de un debut
en una sala vacía,
que reía casi ausente,
y San Clemente del Tuyú
daba a un mar que le dolía.

Y el azar que se carteaba
un as de espadas para mí
aunque no lo crea nada,
sus ojazos me regalan
su mirada carmesí.

Y los ojos y el vestido de la Aslán
eran rojos como el vino que sus labios morderán.

Toda mi cerveza y su champán
se codeaban en la mesa.
“Demasiada Eva para poco Adán”
-sonreí pensando
cuando conocí a su galán.
Y cada vez que se vaciaba otra botella,
de los tres sueños que yo me soñaba,
el primero era por ella.

Y los ojos...

No quedó una luz, un temporal
arrasó la luna nueva.
Vas a verme cuando llueva,
tan mojado y tan puntual,
firme al pie de tu escalera.
Hay un rayo que decora al mar,
hay la lluvia como redes.
No te quedes con las ganas
que mañana Dios dirá.
¡Ay, tu corazón que cede!

Y los ojos...

“Sos inimputable y lo sabes”
le concedo mientras brindo :
“Por mi racha favorable”.
“Negro lindo , pero no te enamorés
que yo no sabré extrañarte
cuando mañana no estés”.

Y los ojos... que tus labios morderán.

Gabriel Torres
Quilmes, 1999

Monday, July 24, 2006

La muñeca de Kafka

"Sucedió durante el último año de la vida de Kafka, cuando convivió en Berlín con Dora Diamant, una joven que acababa de abandonar en Polonia a su familia jasídica. Fueron meses felices. Kafka, que siempre había sentido horror ante toda forma de compromiso sentimental, esta vez se entrega sin reservas. Todas las tardes sale a pasear con Dora por un parque cerca de la casa. Un día, tropieza con una chiquita que llora sin consuelo. Kafka le pregunta qué le pasa, y la niña le responde que ha perdido su muñeca. Para consolarla, inventa entonces una historia. Le dice que la muñeca se ha ido de viaje. “¿Cómo lo sabes?”, pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. “¿La tienes ahí?”, quiere saber. “No, lo siento”, responde Kafka. “La he dejado en casa, pero mañana voy a traerla conmigo.”

Esa misma tarde, Kafka se pone a escribir la carta de la muñeca. Pone en la tarea tanta seriedad y dedicación como en su propia obra. Quiere sustituir el objeto perdido por una realidad que, de acuerdo con las leyes de la ficción, sea tan persuasiva como verdadera. Al día siguiente, le lee a la chiquilla la carta ficticia, en voz alta. La muñeca lo lamenta, pero se ha cansado de vivir con la misma gente todo el tiempo. Quiere a la niña, pero necesita –le dice– un cambio de ambiente, ver el mundo, tener amigos nuevos. Después de esa primera entrega, Kafka asume el compromiso de escribir las cartas imaginarias durante tres semanas, hasta que encuentra un final apropiado: la muñeca va a casarse, se despide, es feliz. La historia es conmovedora. Uno de los escritores más grandes de todos los tiempos emplea su precioso tiempo –parte del poco que aún le queda– en consolar a una niña a la que ha encontrado por azar en un parque de Berlín."

Tomás Eloy Martínez
Highland Park, New Jersey, mayo de 2006

(Tomado del diario LA NACION donde T.E.M publica sábado por medio.)

Sunday, July 23, 2006

Un pez, las nubes (Canción)



¿de dónde viene esta necesidad demente
de que me mires
de poseerte?
¿de qué vacío que no sé nombrar ni digo
caigo en mis trampas,
soy mi enemigo?
¿qué sol me deja ciego con su sed?
¿qué hacer cuando se es
al mismo tiempo presa y red?

hay pájaros que escapan de la primavera
tengo que irme,
aunque te quiera
a veces sólo extraño lo que nunca tuve.
un ave sueña el mar. Un pez, las nubes.

por eso canto
para librarme del espanto
de que vivir me cueste tánto
porque si canto yo levanto vuelo,
dejo el suelo, pierdo el miedo....

a veces la escritura se hace enredadera
ardo en canciones
que nadie espera
me encierro entre mis ruidos cada vez que escribo
alzo palabras, soy su cautivo

¿qué abrazo sanará esta soledad?
¿qué rostro alumbrará cuando caiga esta oscuridad?
a veces la escritura se hace enredadera

pero cada canción vuelve a ser la primera
furtiva flor del sol tras la trinchera

por eso canto..
Gabriel Torres
Quilmes 2003

Saturday, July 22, 2006

Ringtone (funk-song)



una lluvia cae desganada sobre la tarde baldía
una chica llora en la parada camuflada en el paisaje
que en la calle los amores se refrían
y la lluvia da
y la lluvia...

cae ensimismada contemplándose en sus charcos de agua fría
para que las chapas se alboroten y las napas se desborden
para que los pobres se sientan más pobres
cae como un mar
que aprendió a llorar


la lluvia pica su ringtone en la pared
la tarde yace abandonada a su merced
queda sin sombra la ciudad
todo se refleja en el asfalto, fantasmal
yo que escribo cartas en mi corazón
mientras se borra una factura en mi buzón.


una lluvia cae eternamente impacientando a los que esperan,
los que tienen tiempo y están solos enumeran sus ausentes
y la lluvia cae afuera, indiferente

una lluvia cae desganada sobre la tarde baldía
río imaginando lo mojada que estarías si vinieras
y la lluvia, indiferente, cae afuera



Gabriel Torres
Quilmes 2003

Friday, July 21, 2006

Que no te vi (Canción)

Un taxi recorre por la noche las calles de Madrid. (Foto: A. Heredia)
Ya los taxis merodean,
como buitres, la avenida.
Y esta aldea está más fea que ninguna.
Una luna se suicida
para que yo no te vea
y te extrañe como a la cena el que ayuna.

Hoy que no llegan regresos
a los muelles de este enero
huérfano de reyes, seco de sirenas.
Todo suena a mal bolero,
Los versos se me gangrenan
y te espero como el preso a la condena

¿Será que no te vi cuando dijiste adiós?
¿Será que no escuché tu voz diciendo que no me querías?
¿Será que no te vi o se hace cada vez mas largo el día?
¿Será que no te vi? ¿Que hoy no fuiste mía?

Hoy que todos mis intentos
dan al mar de los naufragios
y no tengo del talento que tenía.
Todo el día el mismo plagio
de rumbita deslucida.
Mal presagio: queda más melancolía.
Hoy que, en cada pizzería,
los espejos se hacen cargo
de lo bueno que estaría que estuvieras.
Si me vieras caminando
el cordón de tu vereda
tarareando amargo “El día que me quieras”.

¿Será que no te vi cuando dijiste adiós?...


Hoy que las baldosas flojas
de las calles de mi vida
y esta lluvia no te mojan casi nada.
Hoy la entrada y la salida
las dejaste clausuradas
presumida pelirroja renegada.

¿Será que no te vi cuando dijiste adiós?...
Gabriel Torres
enero de 2000

Thursday, July 20, 2006

20 de julio

Quizá sea la navidad del pagano o el 1 de mayo de los capitalistas.
El día del amigo sí que debería ser una fiesta que no deje a nadie afuera.

Este año viene flaco, amarretón.
Este año no me tiene muy bien que digamos.
Literalmente hasta antes de ayer me angustiaba la posibilidad pasarla solo.
De memoria me conozco las mañas y sé a dónde me puede llevar profundizar esa noción. Pero tambien sé que derivo a merced de yo qué sé qué caprichos del viento, es decir: que , como en ciertas pesadillas , veo venir el accidente y no lo sé impedir.
Lo cierto es que contrapronóstico desperté inusualmente temprano y el fresquito benigno (11° a las 5 y media de
la mañana), los mates con mi mujer que se va a rendir el último final de su carrera y, por supuesto, los indecibles de mi ánimo me trajeron a este reencuentro con una de mis más reconocidas virtudes: la de saber explotar, en un sentido lúdico y gozoso, lo que tengo. No sólo me las arreglo con lo que tengo, sé disfrutarlo.("Dis-frutar" me sabe a comer una manzana y exprimirla fibra por fibra y amplificar su sabor en cada uno de sus crujidos. Carpe diem.)
De modo que -mas allá de que arreglé para cenar mañana con Pepi - me vinieron a la memoria algunos recuerdos mágicos y bellos, de alta amistad con esa caravana de gente que me fui cruzando en todos estos años. Y mejor los guardo acá por si me agarra un ACV o una amnesia de telenovela o me vuelvo boludo y me los olvido
.
Me acuerdo de Mariano Fernández, mi vecino de abajo en los monoblocks de mi niñez. ¡Qué manera de cagarnos a palos! ¡De hacernos llorar! Yo vivía en un cuarto piso y una tarde que estábamos solos en mi casa como había café decidimos montar un bar e invitábamos a la gente que pasaba por abajo pregonando nuestro emprendimiento desde la ventana. El bar no resultó. Gracias a él, que tenía un hermano mayor que se llama Omar, escuché Peperina de Serú Girán.
Cecilia, Maru y Dalia en el barrio y en Ducilo
Juan Vitta, militante político y fervoroso lector de Salgari. ¡Cuántas promesas hermosas e incumplibles que nos hicieron hermosos y mejores!
Daniel Patella, un mentor y amigo con cuya paciencia y sabiduría se hicieron más llevaderas las hambrunas existenciales de mis quince años.
Pepi siempre y sobre todo la vez que fuimos a capital y vimos “Por fín me la quité de encima” y todavía me sigo cagando de risa.
La barra de Juan El Bueno : Diego, Cristian, Palito, Ramón, las Vitta.
Silvina Motroni y las chicas de la capilla de Roseline. Y Roseline y Monique.
Los pibes del Estrada, Gabriel Tolentinati.
Mauro y Laura Grandjean y los ensayos de Málaga y el viaje a Israel que nunca supe por qué soñábamos.
Gachi y una tarde en el banquito de atrás del monoblock 20.
Nelson y los días eternos en que escuchaba mis apasionadas versiones de los temas de Fito Páez y mis quebrantos sentimentales.
Esteban, por ese mediodía que no sé cómo vino a comer a casa de mi abuelo y paseamos en el Renault 6 de mi vieja. y por un disco de músicos chilenos que todavía conservo.
Dieguito Giménez y un viaje alucinado por la Mitre inundada en un auto que se ahogó llegando a la barrera de Plátanos.
Liliana Ríos y su capacidad de juntar todas las mentiras que anduvieran por ahí y hacer una verdad que nos reconfortaba.
Julio Conte y las cervezas impagas en San Telmo.
Cecilia Vinco y toda la distancia que valía la pena.
La Federico que cierra los ojos y te aprieta la mano para decirte que le importás y te acompaña
La Royón que me hizo sentir que si la hubiera necesitado hubiera estado;
La Bouzo,por su bondad franca y transparente y sus Pop Ups que me embolan pero los leo.
Clusellas y la noche inolvidable en que hizo la gran Seinfeld y nos recordó que lo único que aprendimos de inglés en el secundario fue decir "De péncil is shelou".
El gran Arturo Varela, que debe seguir disimulando infructuosamente que está loco .
Martín Salinas, que yo lo copiaba.
Fernando, que copiaba a Martín y me copiaba a mí.
Angeles, que se gastó la mitad de lo que se había reído en su vida leyendo Dolina conmigo y en una mesa del Restaurant de Esteban de Luca .
Los campeonatos de truco que armamos con Diego DiLernia, Martín Boari y Martín Gonzalez la única vez en mi vida que llegué temprano a un trabajo.
Karina Ramaciotti, que me contaba los capítulos de los Simpson y me prestaba una atención inolvidable cuando divagaba.
La Mastro, que me oía cantar y se conmovía.
Juan que sigue armando una vida misteriosa.
Palmieri, que lo quiero como a un pariente.
Roberto Aloy, que salió en “Adiós Sui Generis” y no se olvida.
Anita Ferretti, que confió en mí y la escandalizaba para que se riera.
Los Mancu, que los perdí. A los Lauro. A los portugueses del Jagûel. A Juancito Risto.
Majo, por la vez que hablaron por teléfono su mamá y la mía mientras salía tarde para llevarla a una fiesta en Martínez para que yo me sintiera chico y felíz.
Marcelo y Gustavo por la tarde que estábamos buscando un repuesto para la pc bajo un diluvio en un auto todo empañado y si nos matábamos no importaba e íbamos a ser enterrados con una risa tal que todos creerían que estábamos drogados, pero no.
Luis por su manera de expresarnos su alegría
René por su manera de no expresar nada. Pero nada
A Ramiro y Eliana, que se escapaban del mundo a tomar mate conmigo.
A Ada, que le gusta Arjona y se lo perdono.
A Carolina.
A Marcela que me trajo un libro hermoso de Borges que no conocía.
A Julieta que descubrió Europa y no volvió.
A Martín, a Tato, a Saccone por toda la música.
A Ale, que sabe que cuenta conmigo.
A Claudio que siempre está con todos.
A Eli, por la tarde que le regalé un muñequito del cabrito de Piñón a Agustina.
Al Ruso que está hasta las pelotas.
A Bachicha, que también está jodido y es una lástima.
A Mani que está loco.
Al gordo Jorge, que es un fenómeno y apadrina a mi hija.
A Mary, que yo sé que me quiere.
A mi viejo, que salimos solos tres o cuatro veces y nunca me las olvidaré.

A todos los que no puse porque me tengo que ir a trabajar.

Bueno. Esto parece la propaganda de la enumeración de Coca Cola.

Que todos tengamos un gran día.
Y Gracias.

Wednesday, July 19, 2006

Acá (Canción)

te espero atrás
de los pretextos del invierno,
del mal promedio de este mes,
atrás del turro y del tierno,
atrás del tedio y su revés

te espero atrás
de los trayectos del insomnio,
de las tareas por no hacer,
de la mudez de mi otoño
y de este esquivo amanecer,

de la ansiedad
que me corroe las encías,
de las mamparas de alquitrán,
del callejón sin salida
de estos días que se van.

te espero atrás
de las coartadas de la falta,
de mi bendita timidez,
de la niñez que me asalta
por la espalda dos por tres,

te espero atrás
de los motines del deseo,
de mi mirada y su disfraz,
del aluvión y el saqueo,
lo perpetuo, lo fugaz,

de la fruición,
de la embriaguez de los sentidos,
de mi naufragio en tu altamar,
del vendaval y el gemido,
atrás del mundo por quemar

te espero atrás
de coquetear con lo suicida,
del poncho en que escondo el puñal,
del corazón que se oxida
imaginando tu señal

te espero atrás
de las licencias del olvido,
de tu moral, de mi desvío,
de los flagelos de esta paz.

Te espero acá
donde las hojas no se mueven
donde son nombres lo que duele
donde no existe regresar.
gabriel torres
quilmes, invierno '96